Semilla nº 454-30-07-2017- XVII Domingo del Tiempo Ordinario

¿Qué le vas a pedir a los Reyes Magos? ¿Qué quieres para tu cumple? Soy el genio de la lámpara… pídeme y te daré lo que me pidas….

Cuando nos hacían estas preguntas de pequeños siempre respondíamos presurosos: una muñeca, una cocinita…

Hemos crecido, pero nuestras repuestas distan poco de las emitidas antaño: un perfume de Carolina Herrera, una Thermomix….

Y, si por la mayor de las suertes, se nos apareciera el guapo genio de la lámpara pediríamos sin tapujos un chalet de lujo con criados, dinero de sobrar para pagar el IBI del chalet y todos los gastos que conlleva, viajes…

Mil y una cosas que nos harían eternamente felices… pero al fin y al cabo cosas físicas.

En otros momentos de nuestro camino en los que las enfermedades, los problemas económicos, sociales, personales… nos atormentan, todos esos pedidos materiales pierden toda la importancia que creíamos que poseían y descubrimos que lo relevante llega a ser tener salud, solución a nuestros problemas…

Si a lo largo de nuestra vida tenemos la suerte de cruzarnos con aquel al que llaman Jesús de Nazaret la cosa cambia; sobre todo si nos paramos a oírle, si nos da por seguirle, o si decidimos dejarnos guiar por sus pasos, optando por vivir lo que nos enseña.

Entonces ya no sirve que nos pregunten qué queremos para los Reyes, para nuestro cumple, ni siquiera nos cautivarán los ojazos del genio de la lámpara.

Nuestros deseos ya no se quedan en nosotros, rompiendo sus barreras físicas.

Aprendemos a pedir por nuestros hermanos, por los que sufren de cualquier modo y en cualquier situación, por aquellos que nos hacen daño, y por los que nos aman.

Aprendemos sobre todo y por encima de todo, tal y como hizo Salomón, a pedir siempre a Él un corazón dócil para discernir el mal del bien, para escuchar, y para nunca perder nuestra Fe.

 

Maica Rodríguez Fernández

Secretaria Hdad. . Jesús Cautivo y María Santísima de la Salud

Estepona

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