Semilla nº 459 – 27-08-2017 – XXI Domingo del Tiempo Ordinario

El Evangelio de hoy es una interpelación directa a nuestra vida como Cristianos del siglo XXI. La pregunta que Jesús hace a sus discípulos en ese momento concreto de la historia: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”, vista más de 2.000 años después, nos la podría hacer a nosotros, a sus discípulos de hoy, así: “Y vosotros, ¿qué dice vuestra vida de mí?”.

Es muy importante que tengamos presente esta pregunta: “¿qué dice nuestra vida de Jesús?”, pues está totalmente ligada con la primera pregunta que hace Jesús a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el hijo del hombre?”

Y es que, lo que diga nuestra vida, como cristianos, de Jesús, es lo que la gente va a decir que es Él.

¿Es nuestra vida respuesta para los que buscan a Jesús hoy? ¿Somos capaces, con nuestra vida, con nuestros actos, de ser ese cimiento, esa piedra donde los demás puedan agarrarse y edificarse? ¿O, quizá, nuestra vida, nuestros actos, alejan a la gente de Jesús?

¿Vivimos con el estilo de vida de Jesús en nuestra sociedad, en nuestros entornos, o nos dejamos llevar por otros estilos de vida?

“¿Qué dice tu vida de mí?”, una pregunta que se nos hace presente no solo ante este Evangelio, sino ante todos los necesitados, excluidos, desvalidos y olvidados que día a día pasan por delante de nuestras vidas.

Ahora nos toca, como a Pedro, dar un paso, tomar la palabra y, desde lo más profundo de nosotros, dar respuesta humilde y sincera a esta gran pregunta: “¿quién decís que soy yo?”… “¿qué dice vuestra vida de mí?”.

 

 

Fernando Mosteiro

Odres Nuevos

Madrid

 

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