Semillas Tosdos los Santos, Fieles Difuntos y XXXI Domingo Tiempo Ordinario 472,473,474

Semilla nº 472-01-11-2017- Todos los Santos

 

Al haber vivido en África como misionero durante los últimos casi 20 años, he podido conocer y apreciar a los africanos y su rica diversidad cultural. No se puede hablar de África como de un continente homogéneo, aunque sin embargo hay trazos culturales que se asemejan de una cultura a otra, de una a otra tribu. Un buen ejemplo es el de la importancia y el respeto que los africanos dan a sus ancestros.

Es también el caso en la tradición tanto de la tribu Turkana, que habita la región del mismo nombre en el noroeste de Kenia, y con la que he tenido el privilegio de convivir durante los últimos 15 años, como la de la tribu Nyangatom, que habita el sur de Etiopía, que es con la que vivo y trabajo actualmente empezando una nueva misión.

En ambas tribus existe la creencia que las estrellas del firmamento durante la noche son los fuegos encendidos por todos los ancestros para cocinar la cena. Esta creencia mantiene a sus seres queridos en una cercanía cotidiana y con una función en la vida del día a día. Los que habitan el mundo de los vivos respetan y veneran a sus ancestros, y los ancestros cuidan y guían a sus seres queridos.

Asimismo en cada familia, en cada poblado, después de cenar, los ancianos recuerdan las hazañas de aquellos que les precedieron, especialmente de las personas que fueron especiales o tuvieron un papel destacado en la historia de la tribu, las personas buenas. Todo esto se inculca en los jóvenes para que estos puedan seguir su ejemplo y así la sociedad se sustenta, se cohesiona todo dentro de un ciclo de vida y muerte.

Así es en cierta manera como en la lectura del Apocalipsis se nos dice que es la iglesia del cielo, la iglesia verdadera, que está formada por la multitud de todos los santos que nos han predecido: “había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas”, por todos aquellos que hicieron la voluntad de Dios, los santos de la iglesia, y también los santos que pasaron desapercibidos de una manera anónima y callada, cotidiana y sencilla, que ahora son también parte de esa “muchedumbre”.

La frase final de la primera lectura nos conecta con un mensaje claro y contundente que se repite en la lectura del evangelio: “Esos son los que vienen de la gran tribulación”, habla Juan de los mártires que murieron en la persecución de la iglesia, y que sus vestidos han sido lavados por la sangre del cordero.

Este mensaje nos trae frente a nuestros ojos la terrible imagen, tan repetida hoy de la persecución y el martirio de miles y miles de refugiados, personas inocentes que sufren por causa de las guerras, de las injusticias. A ellos Jesús les dice: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Toda esa multitud de rostros anónimos que sufren la persecución, el martirio, de forma callada y sin ser noticia, son también parte de nuestra iglesia que peregrina, como todos los santos del cielo. Rezamos unos por otros, nos ayudamos unos a otros, y los santos nos guían e interceden por nosotros.

Pero ¿qué pasa cuando vivimos de espalda a la realidad, muchas veces dura, de nuestro mundo? ¿Qué pasa cuando vivimos sólo para nosotros y no nos preocupamos, ya ni de nuestros hermanos que sufren, sino ni siquiera del vecino del al lado?… Que quizá tampoco tengamos en cuenta al resto de la iglesia universal, ni a la iglesia verdadera de los santos. Y eso desafortunadamente nos aleja de Dios.

Cuando más sensibles somos ante la realidad que nos rodea y ante el “otro”, somos también más sensibles a la guía y la intercesión de los santos y estamos más predispuesto y abiertos a recibir la gracia de Dios.

Preocupémonos, amémonos y recemos unos por otros como Jesús nos enseñó y estemos así abiertos a acción salvadora de Dios y a sus santos para que guíen nuestros pasos hacia él.

 

Padre Ángel Valdivia López

Misioneros de San Pablo

Nyangatom

Etiopia



Semilla nº 473-02-11-2017- Fieles Difuntos

Jesús quiere dejar claro a sus discípulos que Él siempre estará con ellos. Que no dejen de confiar, que no tengan miedo, que crean en Él porque tiene guardada una estancia para ellos. Cuando tu tienes algo guardado para alguien es porque esa persona te importa y quieres lo mejor para ella. Es más, la tienes presente y estás deseando ofrecerle aquello que tienes guardado.

Jesús lo que tiene guardado para ti es amor, afortunadamente es lo único que sabe hacer. Un amor sin condición, sin intereses, sin especulaciones. Un amor que es huella y bastón: “yo soy el camino”. Un amor sincero, sin dobles caras, una roca firme donde descansar: “yo soy la verdad”. Un amor que fortalece en el cansancio y que te da razones para vivir cada día con la alegría de ser amado: “yo soy la vida”. Tomás sigue teniendo dudas: “no sabemos adónde vas”, sin embargo, no se trata de alcanzar a Jesús, puesto que Él ya te ha alcanzado, solo espera en Él.

Hoy, día de los Fieles Difuntos, recordamos a esas personas que ya están en la estancia que Jesús les tenía reservada. Por otro lado, pidamos para que los fieles que seguimos aguardando dicha estancia, no estemos difuntos en esperanza, fe y caridad.

 

 

“Cuando flaquean tus fuerzas toma las mías que para eso están.

Si buscas una salida tan solo la estrecha tiene buen final.

Porque todo es distinto cuando cuentas con mi amistad.

Yo te espero, no desespero, quiero ir contigo.

 

Que no tiemble tu corazón, aprende a sonreír.

Que el camino compartido tiene más sentido,

Cuando sientes que no puedes seguir.

Que no tiemble tu corazón, aprende a sonreír.

Que yo puedo ser camino, tu verdad y tu vida,

Tan solo si esperas en mi.”

Unai Quirós

Cantautor

(Málaga)


 Semilla nº 475-05-11-2017- XXXI Domingo del Tiempo Ordinario

 

Los textos de la Palabra de Dios de este domingo se nos resumen en palabras e ideas claves:

  • Respeto y Fidelidad
  • Tenemos un mismo Padre
  • Seguir sus caminos, recibir sus bendiciones
  • No aceptar leyes equivocas, estamos en sus caminos
  • Vivir la igualdad
  • No olvidar la ley del Amor

Y todo esto lo viviremos cuando dejemos de ver a estos textos como a unas lecturas más o menos bellos y redescubramos en ellos  lo verdaderamente importante, que son Palabra de Dios, la voluntad de Dios para cada uno de nosotros. Cuando no olvidemos nunca que todos trabajamos por encontrar la gracia de Dios. Y este es un trabajo que debemos de hacer con amabilidad, en comunidad y con mucho amor hacia un Padre que  permanece fiel a sus escogidos.

No cambiemos nuestra vida, nuestros actos, según con quien nos encontremos, seamos fieles a nosotros mismos, a nuestra fe, no vivamos de apariencias y dejemos llevar solo por Él, dejemos pues las teorías, seamos auténticos, seamos evangelios, rechacemos la hipocresía y dejemos de deslumbrar, lo nuestro es ser sal y luz, nada más.

Si todo lo dicho lo vivimos, ¿Dónde está nuestra conciencia?

 

Amor, Iran, Jaime y Leyre

Subgrupo “A”

Grupo  P.A.S.E.

Estepona

 



   	

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